
Durante el pasado año 2009, el país se consolidó como una de las naciones más destacadas en el mundo respecto manejo y operación de sus Áreas Protegidas (AP). Mientras que en 2001 existían 61 zonas con estas características, en la actualidad son 173 y representan aproximadamente 24 millones y medio de hectáreas.
Las categorías están divididas en Reserva de la Biosfera, Parques Nacionales, Monumentos Naturales, Áreas de Protección de Recursos Naturales, Flora, Fauna y Santuarios, entre otras. La mayoría de estas AP controladas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), forma parte del Programa Operativo Anual (POA), lo que le brinda a la zona recursos humanos, equipamientos y medios para trabajar en la conservación.
Una de las características que fue adquiriendo el plan en los últimos años ha sido trabajar “con, por y para la gente”. Esto permite la inclusión de comunidades locales en la conservación de estas zonas, en las que ha tenido lugar la participación de etnias indígenas como los Zapotecas, Mixtecas, Chinantecas, Tlapanecos, Nahuas y Mixes, entre otros. En este sentido, de acuerdo a CONANP, hoy el 74 por ciento del presupuesto de programas y proyectos tiene esa orientación social, donde se incorpora a los dueños y las comunidades en el plan de conservación.
Según se explica desde Bionero.org, sólo este año fueron decretadas el Área de Protección de Flora y Fauna Cañón del Usumacinta (con una superficie de 46,128 ha.), el Área de Protección de Flora y Fauna Boquerón de Tonalá (3,912 ha.), el Área de Protección de Flora y Fauna Sistema Arrecifal Lobos-Tuxpan (30,571 ha.), la Reserva de la Biosfera Tiburón Ballena (145,988 ha.), el Área de Protección de Flora y Fauna Médanos de Samalayuca (63,182 ha.), el Área de Protección de Flora y Fauna Ocampo (344,238 ha.), el Santuario Ventilas Hidrotermales (145,564 ha.) y la Reserva de la Biosfera Janos (526,483 ha.).
Si bien el presupuesto destinado a las AP fue aumentando los últimos años y los balances al momento son positivos, según Ernesto Enkerlin, miembro de la CONANP,es fundamental continuar fotaleciendo los mecanismos, “no sólo en términos presupuestales sino también en mejorar el marco jurídico para que haya una mayor certidumbre en el largo plazo. Adicionalmente, cabe destacar que a diferencia de otras naciones, incluso del primer mundo, que están cerrando sus Áreas Protegidas y reduciéndoles el presupuesto, en México estamos lejos de ello y, por el contrario, se han venido fortaleciendo cada año desde hace casi década y media”.
Jose Javier Lainez Vega
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